sábado, 10 de agosto de 2013

Ateísmo y El Peso de la Prueba


En conversaciones con ateos, ellos podrían desafiarnos “tú estás diciendo que Dios existe. Por lo tanto el peso de la prueba está en ti, no en mí, entonces... ¿dónde está tu evidencia?”

El ateo Michael Scriven insiste “No necesitamos tener una prueba de que Dios no existe para justificar el ateísmo. El Ateísmo es obligatorio en la ausencia de alguna prueba para la existencia de Dios”(1) Puede ser que alguien te haya dicho que la creencia en Dios es simplemente como la creencia en Santa Claus o el hada de los dientes. ¿Dónde comenzamos a responder tales aseveraciones?

Primero, define tus términos –especialmente ateísmo. Comprende los términos que estás usando. Puedes aclarar aquello que es confuso y mantener estable la conversación con un ateo profesante. Pregúntale a tu amigo “¿cómo defines el ateísmo?” Según la Enciclopedia de Filosofía, la definición histórica de ateo es alguien que “sostiene que no hay Dios, es decir, que la oración Dios existe expresa una proposición falsa”(2).

El filósofo recientemente deísta Antony Flew (ex ateo), definió ateísmo como “rechazo de la creencia en Dios” no simplemente la ausencia de la creencia en Dios.(3) De la misma forma, Julian Baggini, en su libro “Ateísmo: Una Muy Breve Introducción” afirma que el ateísmo es “extremadamente simple de definir”. Es “la creencia de que no hay Dios o dioses”.(4) En contraste, central al teísmo es que un Creador personal infinitamente bueno, sabio, increado, y poderoso hizo existir una creación separada de Sí mismo, aunque Él sostiene todas las cosas en su ser. Esta creación está compuesta de cosas visibles e invisibles. Y Dios únicamente hizo a los seres humanos con distintiva moral, espiritual, intelectual y capacidad relacional.

Segundo, el ateo también carga el peso de la prueba al hacer la proclama “Dios no existe”. Ten en mente: El ateo está realmente proclamando el conocimiento de algo de la misma forma que el teísta lo hace. Entonces, en vez de sacudirse de cualquier peso de prueba, el ateo debe entender que ambas aseveraciones necesitan justificación, no solamente las del teísta. Si tú afirmas saber algo, debieses ser capaz de justificarlo cuando se exija. El ateo --si él o ella es un verdadero ateo-- dice que Dios no existe. Pero podemos preguntar ¿Por qué piensas esto? ¿Qué argumentos positivos existen para sostener esto? Hasta la fecha, no ha habido recientemente ningún argumento que siquiera se acerque a demostrar cómo es esto posible. Algunos pueden decir, “Argumentos a favor de la existencia de Dios no sirven”. Pero eso no es suficiente. Necesitas demostrar por qué Dios no existe. En mi experiencia, el ateo más temprano que tarde resulta ser agnóstico.

Tercero, busca la inclinación del ateo por el agnosticismo, para relacionar incredulidad con simple falta de fe. Los verdaderos agnósticos afirman no saber si Dios existe o no. En contraste, el ateísmo es una firme proclamación y es realmente una posición bastante difícil de defender. Como ya se dijo, muchos ateos profesantes no son verdaderos ateos; es decir, alguien que no cree o rechaza creer en Dios. Sino, ellos se parecen más a los agnósticos --no creyentes. Lo que quieren decir por “no hay Dios” es más parecido a “me falta creencia en Dios”.

En Abril 2001, estaba hablando en un foro abierto en el Instituto Worcester Politechnic (WPI) en Massachusetts. Un estudiante me dijo durante las preguntas y respuestas, “La razón por la que soy ateo es porque los argumentos a favor de la existencia de Dios no sirven”.

Respondí, “Entonces tú debieses ser un agnóstico, no un ateo. Es lógicamente posible que Dios pueda existir incluso si los argumentos disponibles a favor de Dios no son sólidos. Por lo tanto, debieses ser agnóstico en ese caso. Tienes que hacer más que decir que los argumentos a favor de Dios no sirven para ser un ateo. Tú tienes que demostrar por qué Dios no puede existir. Mira, la ausencia de evidencia no es evidencia de la ausencia. La persona que dice ser ateo pero simplemente carece de creencia en Dios está empañando la distinción histórica entre agnóstico y ateo”.(5) Nosotros debiésemos gentilmente enfatizarle está pregunta ¿qué hace que tu posición sea diferente a la de un agnóstico?

Cuarto, distinguir entre los dos tipos de agnósticos: común y de mal carácter. Ustedes han visto el adhesivo para parachoques: “Agnóstico militante: no sé y tú tampoco sabes”. Perciban cuál es la posición de este agnóstico. No está simplemente confesando, “Simplemente no sé si Dios existe” --y posiblemente le gustaría saber--. Esta sería la posición agnóstica común. No, él esta tomando la posición agnóstica de mal carácter. Está confiadamente afirmando saber algo después de todo; que nadie puede saber si Dios existe.

Estaba recientemente en una discusión filosófica local (soy organizador y moderador de un Café de Sócrates)(6), y un participante exclamó: “Tú no puedes saber que Dios existe”.

Gentilmente respondí, “Pero como sabes tú que alguien no pueda saber que Dios existe?” --entonces le presioné, “Puedo entender que solamente estés hablando por ti acerca de no saber si Dios existe. Pero ¿cómo puedes decir que nadie puede verdaderamente saber que Dios existe? Eso simplemente me suena imprudente”. El agnóstico militante habla por todas las personas, afirmando saber que nadie puede saber que Dios existe. Pero ¿cómo puede él respaldar la aseveración de saber esto? Como aquel ateo, el agnóstico militante también debe justificar sus dichos.

Quinto, distinguir entre pruebas y buenas razones. En el pasado, los filósofos cristianos y teólogos han hablado acerca de pruebas de la existencia de Dios. Para muchos, sin embargo, esto sugiere un cien por ciento, absoluto, certeza matemática; con ningún espacio en para otras explicaciones o alternativas. Me he encontrado con muchas personas que dicen que, incluso si una alternativa a la respuesta de Dios es lógicamente posible, ellos no deben tomar a Dios en serio. Es lógicamente posible que el asombroso universo finamente ajustado, que da vida, que produce vida y la sustenta apareciera por un proceso material inconsciente y no guiado. ¿Tomamos decisiones importantes o juicios en cualquier otra área de la vida con la base de débiles posibilidades? Simplemente porque algo es posible no significa que es remotamente plausible. He hablado con escépticos, agnósticos, y ateos que parecen dispuestos a arriesgar todo basado en las más remotas posibilidades lógicas --un hilo muy delgado en el cual sostener todo. Es lógicamente posible que el universo sea sólo una ilusión también, pero profundamente contraintuitivo e inverosímil. Claramente muchas posibilidades alternativas no nos detienen necesariamente para considerar de forma seria explicaciones más fundamentales.

He aquí el punto: No necesitamos cien por ciento de certeza para verdaderamente saber. Después de todo, no podemos demostrar total certeza que nuestro conocimiento es cien por ciento cierto. Creemos muchas cosas con seguridad, incluso cuando no tenemos certeza absoluta. De hecho, si la mayoría de las personas siguieran la regla del cien por ciento para el conocer, sabríamos muy poco. Pero nadie realmente cree eso.

Ahora, si nuestras únicas opciones fuesen ya sea cien por ciento certeza o escepticismo, entonces no seríamos capaces de diferenciar entre estas visiones, que son altamente plausibles, por un lado, y completamente ridículas, por otro. Ambas visiones quedarían cortas del cien por ciento de certeza estándar por lo tanto ambas debiesen ser descartadas inmediatamente. Pero eso claramente no tiene sentido. Lo que resulta interesante es que los escépticos del conocimiento comúnmente parecen bastante convencidos --absolutamente convencidos-- de que ellos no pueden saber.

También nosotros sabemos algunas cosas sin necesitar evidencia --digamos que, la tierra es más antigua que quince minutos y que otras mentes existen. Estas creencias son, como algunos filósofos dicen, “propiamente básicas”. Ellas simplemente aparecen en nuestra experiencia, y no tenemos razón para dudar de ellas. No podemos demostrar que la tierra tiene más tiempo que quince minutos o que otras mentes existen. Ahora es lógicamente posible que podamos equivocarnos, pero podemos saber estas cosas con bastante confianza, incluso sin tener certeza absoluta.

Sexto, tenemos buenas razones para la creencia en el Dios bíblico, pero no para la creencia en seres míticos como las sirenas, elfos, unicornios, el hada de los dientes, o el monstruo del espagueti volador. Cuando la gente dice que la creencia en Dios es como la creencia en el hada de los dientes o el conejo de pascua, eso es un error filosófico garrafal, una mal guiada comparación. Estos casos son bastante diferentes. Tenemos buenas razones para pensar que el hada de los dientes o Santa Claus no existe. Por ejemplo, sabemos que los padres comúnmente reemplazan los dientes caídos de sus hijos debajo de la almohada con alguna sorpresa; sabemos de dónde provienen los regalos que están bajo el árbol de navidad --y no es del Polo Norte. En contraste, la creencia en Dios es muy diferente, y hoy vivimos en una era en donde los argumentos a favor de la existencia de Dios están siendo tomados de forma seria y son hábilmente defendidos. (Mira la gran cantidad de debates del filósofo cristiano William Lane Craig en www.reasonablefaith.org/media)

Mientras las evidencias para la existencia de Dios puedan parecer faltantes de más, es diferente a decir que tenemos evidencia que Él no existe (que es lo que hacemos con el hada de los dientes o santa). Tener razones para rechazar la existencia de algo es diferente de no tener evidencia para algo. Negación rotunda de la existencia de Dios es lo que ocurre cuando no distinguimos entre: (a) no creer en la existencia de algo (como en el caso de Dios) y (b) creer que no existe (como en el caso de los unicornios).(7)

¿Qué decir de la sugerencia de Richard Dawkins donde posiblemente “El monstro del espagueti volador” es responsable de la existencia del universo?

(i) Objetos físicos, como el monstro del espagueti volador, serian parte del universo físico. El único verdadero Dios trasciende el mundo empírico; monstruos de espagueti no lo son, sino que están insertados en él.(8)

(ii) Esta “objeción” no prueba nada. Sólo nos recuerda que los argumentos filosóficos acerca de la naturaleza del el Creador no pueden volverse tan específicos como aquellos relacionados con revelaciones especiales. Sin embargo, el universo llegó a existir en un tiempo finito atrás, de materia previamente existente, energía, espacio, y tiempo; entonces aún podemos concluir legítimamente que lo que trajo el universo a existir es personal, poderoso, inmaterial --no como un monstruo de espagueti.

(iii) Esta objeción no socava la conclusión legítima que el finamente ajustado universo fue diseñado por un ser extraordinariamente inteligente.

(iv) No hay razón para pensar que el monstruo del espagueti volador es necesariamente un ser, uno que necesariamente existe en todos los mundos posibles. Ya sea que algo es necesario (que existe en su propia naturaleza sin depender de algo fuera de él) o es contingente (depende de algo más para su existencia o no existe por sí solo). ¿Requiere la naturaleza del monstruo del espagueti volador que éste exista necesariamente? No tenemos razón para pensarlo así.

(v) ¿Por qué sugerir un monstruo de espagueti en algún caso? ¿De dónde proviene esta idea, y por qué debiese ser tomada tan en serio? ¿Cómo se conectan los fenómenos del universo y de la experiencia humana con esta entidad? ¿En qué nos facilita para explicar estas características de la realidad?

Para aquellos que quieren leer acerca de las evidencias para la existencia de Dios, menciono algunas de estas en un ensayo previo en Enrichment “¿Es el Naturalismo una explicación más simple que el Teísmo?".(9) De hecho, hay mucho que decir para apoyar la existencia de Dios.(10)

Séptimo, debiésemos distinguir entre dos tipos de ignorancia, inocente y culpable; y el agnóstico sería bastante culpable al rehusarse a buscar. Cuando una turista occidental viaja a Cambodia, ella puede no estar consciente de que exponer la planta de su pie o suela de su zapato es insultante y ofensivo. La turista puede ofender a alguien por ignorancia del tabú cultural. Pero esta ignorancia es inocente.
Hay otro tipo de ignorancia. ¿Qué pasa si estás conduciendo por una autopista y no pones atención a las señaléticas de límites de velocidad? Un oficial te podría detener y preguntar por qué vas a tanta velocidad. Tú no podrías decirle, “no sabía cuál era el límite de velocidad --o incluso cuán rápido iba. Entonces no debieses pasarme una multa”. Obviamente, si tú estás conduciendo, eres responsable de poner atención. La ignorancia no es una excusa. Es digna de culpar y no inocente.

De la misma forma, decir “No sé si Dios existe” podría revelar una falla en mi responsabilidad de buscar a Dios (“No quiero saber”). En este caso, yo estaría fallando. El genetista cristiano Francis Collins del proyecto Genoma Humano dijo que él era agnóstico cuando estaba en la universidad. Incluso confiesa que su no saber era más una actitud de no querer saber --ceguera voluntaria.(11) Este agnosticismo eventualmente se convierte en un rotundo ateísmo. – aunque Collins más tarde llegaría a la fe en Cristo. Él comenzó a leer “Mero Cristianismo” de C. S. Lewis, y Collins se dio cuenta que sus propias construcciones anti religiosas eran “propias de un escolar”.(12)

Debido a que la existencia de Dios es un tópico masivamente importante, no podemos darnos el lujo de no poner atención, especialmente en una era de tantos desvíos. El filósofo Tom Morris señala que deportes, televisión, restaurantes, conciertos autos, billar, y miles de otras actividades pueden desviarnos de los temas supremos de la vida. Como resultado nosotros no sintonizamos con Dios. Y cuando una crisis golpea; muerte, hospitalización, desastre natural, no estamos realmente en la mejor condición para procesar juicios precisos acerca de aquellas profundas preguntas.(13) La persona que dice, “Yo no sé si Dios existe”, puede haber escogido vivir por distracciones y desvíos y de esta forma ignorar a Dios. Esta no es una ignorancia inocente; esta ignorancia es el resultado de no cumplir con nuestro deber.

Entonces el teísta, ateo, y militante agnóstico (malhumorado) todos cargan con el peso de la prueba; el teísta no tiene una carga más pesada ya que todos afirman saber algo. Incluso el supuesto agnóstico ordinario no se libera de su culpa. Por una razón, en la vida no se puede permanecer neutral. Se tendrán que hacer compromisos o aferrarse a creencias que reflejan ya sea una posición atea o teísta. El agnóstico terminará por convertirse ya sea en un ateo o teísta práctico (o una mezcla de ambos), alguna postura éste tendrá que adoptar durante su vida. No se puede permanecer parcial por mucho tiempo. También, el agnóstico común podría decir, “Yo no sé” pero eso a menudo significa “no me importa” --la visión de un apateo*. Rehusar el buscar si Dios existe o no; rehusarse a humillarse a buscar cualquier luz de Dios disponible; vivir una vida de distracciones en vez de considerádamente reflejar nuestro propósito, significado, o destino nos hace culpables de nuestra ignorancia, no inocentes.

(*) apateo [apatheist]: fusión de teísta y apático.

Paul Copan
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Paul Copan es un teólogo cristiano, filósofo analítico, eticista, apologista y escritor. Actualmente es profesor de la Palm Beach Atlantic University y tiene el Pledger Family Endowed Chair of Philosophy and Ethics. Ha escrito, sobre todo, en el ámbito de la filosofía de la ética y es autor de siete libros sobre relativismo etico, la religión y la ciencia, y ha editado once libros en el campo de la filosofía de la religión y la historicidad de Jesucristo. Ha contribuido numerosos artículos en revistas profesionales y libros. Además es el presidente de la Sociedad Filosófica Evangélica.
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Referencias:

(1) Michael Scriven, Primary Philosophy (New York: McGraw-Hill, 1966), 102.
(2) Paul Edwards, ed., “Atheism,” Encyclopedia of Philosophy (New York: Macmillan, 1967), 1:175.
(3) Antony Flew, Dictionary of Philosophy (New York: Macmillan, 1979), 28.
(4) Julian Baggini, Atheism: A Very Short Introduction (Oxford: Oxford University Press, 2003), 3.
(5) Ver también J.P. Moreland, Does God Exist? (Amherst, New York: Prometheus, 1993), where Moreland rightly states that “the usual understanding of atheism" is “the positive assertion that God does not exist” (223).
(6) Ver  http://www.meetup.com/Socrates-Cafe-in-West-Palm-Beach-FL/.
(7) Scott Shalkowski, “Atheological Apologetics,” American Philosophical Quarterly 26 (Jan. 1989): 9.
(8) Eric Reitan, Is God a Delusion? A Reply to Religion’s Cultured Despisers (Oxford: Blackwell, 2009), 83,4.
(9) Paul Copan, “Is Naturalism a Simpler Explanation Than Theism?” in Enrichment 17, no. 1 (2012): 108–11. Found at http://enrichmentjournal.ag.org/201201/201201_108_Naturalism.cfm. Accessed October 9, 2012. Versión en español al siguiente link: http://tallerapologetica.blogspot.com/2013/10/es-el-naturalismo-una-explicacion-mas.html
(10) Dejo algunas de estas razones en un número de mis libros. Un buen lugar para comenzar es Loving Wisdom: Christian Philosophy of Religion (St. Louis: Chalice Press, 2007); there are other popular-level books, scholarly books, and articles on this topic (see www.paulcopan.com). One large-scale defense of God’s existence is found in William Lane Craig and J.P. Moreland, The Blackwell Companion to Natural Theology (Oxford: Blackwell, 2009).
(11) Frances S. Collins, The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief (New York: Free Press, 2006), 16.
(12) Ibid., 21.
(13) Thomas V. Morris, Making Sense of It All (Grand Rapids: Eerdmans, 1992), 34.

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3 comentarios :

  1. Jaime1:48

    Me sirve mucho y a mi novia y a mí, me gustaria saber si hay aljun artículo que ayude a defender la existencia de dios, seria bueno leer alguno que enseñe eso

    gracias

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    1. Jaime, nos anima saber que el artículo les es de utilidad. Respecto a su pregunta, en este blog hay bastante material para ir aprendiendo a hacer apologética cristiana. En concreto, para comenzar podrían estudiar un artículo publicado hace tiempo, de William L. Craig, que si bien no es exhaustivo, toca varios puntos de forma panorámica e introductoria, se puede ver al siguiente link: Dios aún no ha Muerto (versión PDF aquí)

      Además, te puedo recomendar el libro "Vida En Radical: Defiende tu fe" de Norman Geisler, que es un destacado apologista cristiano. En el libro se abordan de forma divulgativa la mayoría de los flancos de acción en apologética cristiana.

      Les animamos a seguir estudiando estos recursos y respuestas, para estar está siempre preparados para dar razón de la esperanza que hay en nosotros, y ser así agentes de un cambio cultural contracorriente tan necesario en nuestro tiempo.

      Saludos,

      Marco A.

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  2. Muy buen texto, claro, simple, sencillo de leer y comprender. Gracias por tomarse las molestias de trabajar para que también muchos de nosotros, cristianos, que sabemos bien el porqué creemos en Dios, pero que no siempre nos hallamos preparados para dar razón de nuestra fe, quizá por no haber podido antes acceder a una enseñanza apologética, podamos ahora aprender.
    Doy gracias al Señor por este taller que ha sido de tanta bendición para mi. Por mucho tiempo creí sin lugar a dudas que no necesitaba más que el testimonio del Espíritu Santo en mi corazón para ser cristiana, saber que Dios existe. Pero no entendía cuán altamente responsable soy de ese conocimiento. Que no es a penas para mi, sino para ser anunciado. Y que es el mismo Espíritu Santo quién me capacita y obliga a usar mi inteligencia, mis capacidades cognitivas e intelectuales para crecer en el conocimiento de Aquel que me llamó de las tinieblas a Su Luz Admirable, para que de esa forma pueda también darle a conocer.
    Muchas gracias y ánimo a seguir trabajando que seguro la buena siembra dará buen fruto.

    Celia.

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