jueves, 17 de octubre de 2013

¿Es el Naturalismo una explicación más simple que el Teísmo?

por Paul Copan

El Big Bang
El filósofo David Papineau declara que “casi todas las personas en nuestros días quieren ser “naturalistas”1 Los intelectuales de occidente llaman al naturalismo la visión “ortodoxa”. El más reciente Carl Sagan de Cosmosfame describe de forma resumida esta “ortodoxa” doctrina del naturalismo: “El cosmos es todo lo que hay, o fue, o siempre será.”2

El universo en espacio-tiempo --el cual podemos estudiar utilizando las ciencias físicas-- es todo lo que hay. En vez de apelar a explicaciones“ocultas”, “espeluznantes”, “sobrenaturales” o “teístas”, los naturalistas dicen que su visión del mundo es más simple. Requieren menos entidades para explicar la forma en que las cosas son. ¿Cierto? Dios es una quinta rueda metafísica, un simple apéndice "explicativo”. Simplemente Dios no es necesario para explicar como son las cosas, “la ciencia” es suficiente.

Tres características del naturalismo
Esta es una imagen grande. Permítanme desmenuzarla revisando sus tres características principales.

  1. Conocimiento (epistemológico) es la creciente tendencia que considera el conocimiento como nada más que una contribución a la sobrevivencia humana y no requiere que se crea en él para que sea verdadero. Intuitivamente reconocemos que el conocimiento por definición requiere la verdad. Como también nosotros no sostengamos una creencia de forma accidental, sino que tengamos algún tipo de garantía o base propia:

    Conocimiento: (i) una creencia que es (ii) verdadera y también (iii) garantizada.

    La verdad: La verdad es idéntica o se corresponde con la realidad. Yo no puedo saber que la tierra es plana. No puedo saber que el sol orbita la tierra. ¿Por qué? Estas creencias son falsas; no corresponden con la realidad. No puedo saber que la tierra es plana o que la luna está hecha de queso. ¿Por qué? Porque esto no es así. A pesar del sentido común, los naturalistas están siendo cada vez más tentados a negar que la verdad sea necesaria para el conocimiento.

    No todos los naturalistas toman esta visión (llamada “epistemología naturalizada”); pero dado el punto de partida del naturalismo, muchos sí la toman. No podemos hablar acerca de como debiésemos pensar (el rol de la filosofía tradicional); no tenemos obligación filosófica alguna para rechazar como posibles, muchas creencias falsas y abrazar otras muchas que son verdaderas. Sino, nuestro foco debiese estar en como los seres humanos realmente están pensando (“psicología”); podemos estudiar creencias que tenían como propósito sobrevivir y no como propósito la verdad.

    La garantía: Si los naturalistas están en lo correcto, pareciese que somos simplemente organismos biológicos cuyas creencias saltan en nuestros cerebros provenientes de fuerzas físicas más allá de nuestro control; entonces, si nuestras creencias, que provienen de nuestros instintos de supervivencia, son verdaderas (coinciden con la realidad), son puramente accidentales --no racionales. Podríamos creer que los humanos tienen dignidad y derechos intrínsecos, y esto nos podría ayudar como especie a sobrevivir, pero esta creencia podría ser completamente falsa.

    La evolución naturalista se interesa en la sobrevivencia, no en la verdad. Por esto el naturalista no tiene más control sobre sus propias creencias que el Cristiano. Es decir, el naturalista no puede confesar ser más racional que alguien más. Las creencias ateas pueden ser tan azarosas como las cristianas debido a que fuerzas físicas más allá de nuestro control racional producen estas creencias. Los humanos son simplemente seres que sobreviven, que forman creencias para sobrevivir – incluso si se prueba que son falsas.

  2. Explicaciones causales (etiología) son la tendencia para explicar todos los eventos de forma mecánica (desde el Big Bang hasta las decisiones que tomamos todos los días), lo que implica un tipo de determinismo. La magnífica historia naturalista de los orígenes de nuestro universo tuvo comienzos físicos, impersonales y mecánicos, y este escenario físico de causa y efecto describe todos los eventos desde el Big Bang – incluyendo mis decisiones y creencias.

    Entonces la hebra histórica de las causas físicas desde el Big Bang hasta hoy en día es lo implicado por el determinismo. No hay espacio para la libertad de elección, que capacita a un agente para levantarse por sobre influencias físicas simples. Podríamos discutir, incluso, que nuestros sistemas legales y de prisión asumen que los humanos no están simplemente “bailando para su ADN,” como dice Richard Dawkins. Tenemos control moral sobre nuestros actos, a pesar de los genes y el ambiente. Causas personales son parte de la realidad, no simplemente los elementos físicos.

  3. Que haya entidades que existen (ontología) se basa sobre la suposición que solamente las cosas físicas existen. Es decir, si algo no es estrictamente físico (ejemplo: una mente), necesariamente depende de lo físico para su existencia; entonces, en el caso de la mente, completamente cesaría de existir con la muerte. Dios o ángeles (seres espirituales) no encajan en ninguna parte dentro del radar naturalista de la realidad. Sí, el naturalismo esta atado al fisicalismo; la realidad consta de materia.
Ese es un breve bosquejo del naturalismo. ¿Qué haremos nosotros con esto y su supuesta simpleza? 

La prueba de los antecedentes
El Naturalismo es una prueba del todo o nada. Demanda el desechar muchas de nuestras creencias que provienen de nuestro sentido común; la existencia del alma o de la voluntad libre, las obligaciones morales, y el mal. Pero ¿Es el naturalismo una mejor explicación?

Sometamos al naturalismo y al teísmo a la “prueba de los antecedentes” al preguntar: ¿Cuál es la visión del mundo que explica de mejor forma varias características del universo y del fenómeno de la experiencia humana? ¿Es el naturalismo o el teísmo el contexto menos sorprendente asociado a estas características? Podríamos revisar una lista bastante amplia y decir “Dios… Dios… Dios” El origen, y el ajuste fino del universo, la aparición de la primera vida, y de la conciencia, la existencia de los derechos humanos/dignidad, valores morales objetivos, libre albedrío, racionalismo, belleza, e incluso la existencia del mal, la existencia de un poderoso, inteligente buen Creador componen la mejor escena.

Haz la pregunta: ¿Cuál escenario es más plausible? ¿Esa conciencia proviene de materia inconsciente o de un Ser supremamente consciente de si mismo? O ¿Aquella identidad personal surgió a través de procesos impersonales o surgió por un Creador personal? ¿Aquel libre albedrío proviene de procesos deterministas o de un Ser que Libremente escogió crear? O que ¿Un finito tiempo a tras el universo simplemente apareció en la existencia, sin causa salió de la nada o que un Ser poderoso lo trajo a la existencia? El Naturalismo no nos ayuda realmente aquí. Al menos podemos decir que “algo hay ahí afuera” una realidad más allá de la naturaleza --algo que nosotros debiésemos explorar de forma seria.

En la siguiente tabla observe como el teísmo es un contexto menos sorprendente, más natural que el naturalismo para explicar estas características importantes del universo y la existencia humana.

Fenómenos que observamos, suponemos o reconocemos
Contexto teísta
Contexto Naturalista
La conciencia del ser existe.
Dios es supremamente consciente de si.
El universo es producto de un proceso inconsciente e impensado.
Seres personales existen.
Dios es un ser personal.
El universo fue producido por procesos impersonales.
Creemos que tomamos decisiones personales libres (elecciones), suponiendo que los humanos son responsables de sus actos.
Dios es espíritu y un Ser libre, que puede libremente escoger si actuar o no (ejemplo: crear o no crear).
Nosotros hemos emergido de procesos materiales, y deterministas más allá de nuestro control.
Cualidades secundarias (colores, olores, sonidos, sabores, texturas) existen a través de todo el mundo.
Dios es alegre, y cualidades secundarias hacen al mundo placentero y alegre para sus criaturas.
El universo se produjo de partículas y procesos sin color, ni olor, sin sonido ni sabor ni tampoco textura.
Nosotros confiamos en nuestros  sentidos y facultades racionales generalmente fidedignas en producir creencias verdaderas.
Un Dios de verdad y racionalidad existe.
Nuestras creencias solo nos ayudan a sobrevivir
debido a nuestro impulso de sobrevivir y reproducirnos, pero un número de estas podrían ser completamente falsas.
Los seres humanos tienen valores / dignidad y derechos intrínsecos.
Dios es el Ser supremamente valioso.
Los seres humanos fueron producidos por procesos sin valor.
Valores morales objetivos existen.
El carácter de Dios es el recurso de bondad | valores morales.
El universo fue producido por procesos amorales.
El universo comenzó a existir un tiempo finito atrás sin materia previa existente, ni energía, espacio o tiempo.
Un Dios poderoso y previamente existente hizo el universo existir sin ningún material preexistente. Aquí, algo emerge desde algo.
El universo entró en existencia de la nada por la nada; o fue, probablemente, causado por si mismo. Aquí algo viene de la nada.
La vida emergió.
Dios es un Ser viviente y activo.
La vida de alguna forma emergió de materia no viviente.
El universo está finamente ajustado para para sostener vida humana (conocido como  el efecto “ricitos de oro”; el universo es simplemente exacto para permitir vida).
Dios es un sabio e inteligente Diseñador.
Todas las constantes cósmicas simplemente resultaron ser las correctas, dado el tiempo suficiente y/o muchos mundos posibles , un mundo finamente ajustado emerge.
La Belleza existe, no solo en paisajes y puestas de sol, sino también en “elegantes” o “hermosas” teorías científicas).
Dios es hermoso (Salmos 27.4) y capaz de crear cosas hermosas según su complacencia.
La belleza en el mundo natural es superabundante y en muchos casos superficial (a menudo no ligada a la sobrevivencia).
Nosotros tendemos a creer que la vida tiene propósito y significado. Para la mayoría, vale la pena vivir.
Dios ha creado/diseñado para nosotros ciertos propósitos (amarlo a Él, a otros, etc.); cuando  vivimos para otros nuestras vidas encuentran significado y riqueza.
No hay propósito cósmico, plan de acción, o meta para la existencia humana.
Males reales (ambos el moral y natural) existen y tienen lugar en el mundo.
La definición del mal asume un plan diseñado (como las cosas debieran ser, pero no son) o un estándar de bondad (corrupción o ausencia de bondad, por el cual juzgamos que algo es malo. Dios es un buen Diseñador; Su existencia suple el contexto moral crucial para entender lo que es la maldad.
Atrocidades, dolor, y sufrimiento solamente ocurren. Es simplemente como las cosas son. No hay ningún plan o estándar de bondad frente al cual las cosas debieran conformarse.

Al comparar contextos, vemos constantemente que el teísmo es el que tiene más sentido, el más razonable, ofreciendo un mejor y más natural explicación que el naturalismo. Además, cuando la gente pregunta “¿Por qué el teísmo? ¿Qué ocurre con las otras religiones?” Podemos sugerir esto: Si un Dios personal existe, entonces esto regiría no solo al naturalismo, sino también el Budismo, Taoísmo, Jainismo, Confucionismo, Sintoísmo, y ciertas otras versiones del hinduismo. Un Creador Personal inmediatamente simplifica las cosas.

¿Es realmente más simple el naturalismo?
Los naturalistas, dirán que el naturalismo es más simple ya que menos entidades existen, es decir, el cosmos físico es todo lo que hay. El teísta cree en en el universo más Dios (sin mencionar todavía “Dios, más criaturas angelicales”). Dios parece innecesario: si el naturalismo explica las cosas ¿para que traer a Dios al escenario? Vamos a ofrecer algunas respuestas.

Primero, siempre que sea posible, debiésemos usar el principio de simplicidad para deshacernos de explicaciones innecesarias. Considera el politeísmo (muchos dioses) versus el monoteísmo (un Dios). Podemos preguntar: ¿Por qué involucrar entidades extra cuando simplemente una será suficiente? Siendo todas las cosas iguales, si un Dios (monoteísmo) es adecuado para la tarea de crear y sostener el universo, ¿por qué considerar múltiples deidades? No hay razón para multiplicar entidades adicionales más allá de lo necesario. Por un principio conocido como “La navaja de Ockham” extra dioses se eliminan simplemente sobre la base explicadoras más simples. Un Dios es más que suficiente.

Segundo, mientras el ateísmo es teóricamente más simple que el monoteísmo, esto es verdadero solamente en un sentido numérico; y esta “más grande simplicidad” resulta ser problemática. Como percibimos de la tabla anterior, eliminar a Dios como una explicación nos deja con muchos enigmas masivos y también con grandes vacíos en nuestro entendimiento. Esta acción simplemente no potencia nuestro poder para explicar. De hecho, remover a Dios de nuestros recursos explicativos reduce nuestro poder explicativo de forma dramática. El naturalismo es simplemente inadecuado para dar cuenta de un número de características diferentes del universo y nuestra existencia humana. El filósofo Cristiano Alvin Plantinga observa correctamente que el teísmo, o más específicamente, la visión Cristiana del mundo, “sugiere respuestas para un amplio rango de historias, su explicación es simplemente como las cosas son”3, hablando de como el universo comenzó, como resultó ser finamente ajustado, como los humanos llegaron a tener dignidad y valor, como la belleza emergió, como la conciencia apareció, y de ahí en adelante.

Experimento de Redi.
En el recipiente cerrado no surgieron larvas.
Tercero, si aplicamos el principio "mientras menos entidades mejor", entonces por qué no mejor decir "¿ninguna de las entidades explicativas son mejores que una?" En 1668, Francesco Redi, un científico italiano, intento demostrar que las larvas no aparecían simplemente de forma espontánea provenientes de carne descompuesta --a pesar de la popularidad de esta creencia. Redi intentó demostrar que las larvas provienen de huevos de moscas. Para probar esta hipótesis el puso una muestra de carne A dentro de un jarrón sellado; y dejó una muestra de carne B expuesta al aire, proveyendo acceso a las moscas. De la forma que sospechaba, la carne protegida no produjo larvas; la carne expuesta sí lo hizo.

Este hecho presenta una interesante pregunta: ¿Por qué no creer en “generación espontánea” ya que involucra menos entidades? Pero, eso sería como asumir que el conejo realmente salió a la existencia proveniente de la nada, apareciendo repentinamente en el sombrero del mago. ¿Por qué pensar que la vida simplemente llego a existir proveniente de materia no viviente? O, incluso mejor, ¿por qué es el universo aquel que proviene de la nada y no otra cosa; como una manada de elefantes? Seguramente, aquello que proviene de la nada es “más simple” (quiere decir que requiere menos entidades) que algo que proviene de algo.

Sorprendentemente, algunos ateos están dispuestos a aceptar que algo puede venir de nada o que incluso el universo se causó a si mismo. Por supuesto, esto no nos debiese sorprender, dadas las implicaciones teístas obvias de la cosmología del Big Bang. Incluso, el filósofo ateo Kai Nielsen percibe correctamente el siguiente escenario “Supón que oyes un fuerte bang… y me preguntas ‘¿qué produjo ese sonido?’ y respondo, ‘nada, simplemente ocurrió.’” Tú no aceptarías eso. De hecho, considerarías mi respuesta bastante incomprensible”4 De acuerdo. De hecho, la ciencia en sí misma --que es el supuesto territorio naturalista-- refuerza la idea que algo no puede salir de la nada. Sí, es numéricamente más simple decir que nada causó algo que una cosa causó algo. Cero entidades son más simples que una entidad. Pero explicar eventos sin razones suficientes --que estos “simplemente ocurrieron”-- es claramente inadecuado. Basados en el ejemplo de Nielsen, sospecho que si el Big Bang no sugiriera fuertemente a un Creador, los científicos naturalistas no serían motivados a sugerir que algo pudiese llegar a existir salido literalmente de la nada. Las probabilidades de que algo provenga de la nada son exactamente cero.

La decadencia metafísica de la idea “algo proveniente de nada” no aplica simplemente al origen del universo. Aplica al emerger de la primera vida, la consciencia, el valor moral, la belleza, la razón, y a un patrón de las demás características. Tiene mejor sentido decir que la vida proviene de la vida, que la conciencia proviene de la conciencia y que los valores morales provienen de un Ser Supremamente valioso.

El filósofo ateo Michael Martin dice que no hay razón para creer que los valores morales objetivos no puedan estar compuestos de materia.5 Aquí hay un gran problema. En vano buscaremos un libro de física que indique “valores morales” como aquellos hechos de propiedades de la materia. Después de todo, en otro lado Martin dice creer que el universo podría emerger de ¡literalmente nada!6 El hecho es: Martin acepta que el valor de algo emerge de procesos sin valor. Esta “simplicidad” no es muy regular o natural. Lo que es regular, sin embargo, es aquello de “el valor proviene del valor, no del sin valor.” Si un Ser Supremamente valioso existe, podríamos inmediatamente explicar la existencia de seres humanos moralmente valiosos. Debemos sinceramente peguntar y perseguir la respuesta a la siguiente pregunta: “¿Si hay algo ‘ahí afuera,’ este ser se ha revelado a si mismo?” Estas son las preguntas que cualquier buscador genuino de la verdad necesita preguntar.

Pensamientos concluyentes
El naturalismo es “mas simple” en el sentido que involucra menos entidades dentro de su sistema. Pero eso no ayuda al dar cuenta del universo, sus características más importantes y los aspectos fundamentales de la experiencia humana. Deshacerse de Dios significa perder importante poder explicativo. Un contexto teísta nos ayuda a dar sentido a muchas características importantes del orden creado. Acudir a creencias tales como que el universo vino de la nada o el universo se causó a sí mismo vuela sobre la faz del mismo “método científico” que los naturalistas firmemente celebran.

El teísmo nos guía a una explicación más clara de las cosas, vertiendo luz en los lugares oscuros. Como dijo C. S. Lewis “Creo en el Cristianismo como creo en que el sol ha salido, no sólo porque lo veo, sino porque a través de él puedo ver todo lo demás.”7

Paul Copan
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Paul Copan es un teólogo cristiano, filósofo analítico, eticista, apologista y escritor. Actualmente es profesor de la Palm Beach Atlantic University y tiene el Pledger Family Endowed Chair of Philosophy and Ethics. Ha escrito, sobre todo, en el ámbito de la filosofía de la ética y es autor de siete libros sobre relativismo etico, la religión y la ciencia, y ha editado once libros en el campo de la filosofía de la religión y la historicidad de Jesucristo. Ha contribuido numerosos artículos en revistas profesionales y libros. Además es el presidente de la Sociedad Filosófica Evangélica.
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Lecturas Complementarias

  • Copan, Paul, and William Lane Craig. 2004. Creation Out of Nothing: A Biblical, Philosophical, and Scientific Explanation. Grand Rapids: Baker Academic.
  • Copan, Paul. 2005. ¿Cómo sabes que no estás equivocado? Respondiendo preguntas que dejan a Cristianos sin respuestas.Grand Rapids: Baker.
  • Copan, Paul. 2007. Loving Wisdom: Christian Philosophy of Religion. St. Louis: Chalice Press.

Notas
  1. David Papineau, Philosophical Naturalism (Oxford: Blackwell, 1993), 1.
  2. Carl Sagan, Cosmos (New York: Random House, 1980), 4.
  3. Alvin Plantinga, “Natural Theology,” en ed. Jaegwon Kim and Ernest Sosa, compañía para la metafísica(Cambridge: Blackwell, 1995), 347.
  4. Kai Nielsen, Reason and Practice (New York: Harper & Row, 1971), 48.
  5. Michael Martin, Atheism, Morality, and Meaning (Amherst, N.Y.: Prometheus Press, 2002), 45. (El mismo Martin, sin embargo, sostiene la visión que los valores morales emergen de la materia (supervivencia) pero no están constituidos de materia).
  6. Michael Martin, Atheism: A Philosophical Justification (Philadelphia: Temple University Press, 1990), 106.
  7. “Is Theology Poetry?” en El Peso de la Gloria. 140
Fuente: Enrichment journal
Traducido por 
Daniela Valenzuela

sábado, 10 de agosto de 2013

Ateísmo y El Peso de la Prueba


En conversaciones con ateos, ellos podrían desafiarnos “tú estás diciendo que Dios existe. Por lo tanto el peso de la prueba está en ti, no en mí, entonces... ¿dónde está tu evidencia?”

El ateo Michael Scriven insiste “No necesitamos tener una prueba de que Dios no existe para justificar el ateísmo. El Ateísmo es obligatorio en la ausencia de alguna prueba para la existencia de Dios”(1) Puede ser que alguien te haya dicho que la creencia en Dios es simplemente como la creencia en Santa Claus o el hada de los dientes. ¿Dónde comenzamos a responder tales aseveraciones?

Primero, define tus términos –especialmente ateísmo. Comprende los términos que estás usando. Puedes aclarar aquello que es confuso y mantener estable la conversación con un ateo profesante. Pregúntale a tu amigo “¿cómo defines el ateísmo?” Según la Enciclopedia de Filosofía, la definición histórica de ateo es alguien que “sostiene que no hay Dios, es decir, que la oración Dios existe expresa una proposición falsa”(2).

El filósofo recientemente deísta Antony Flew (ex ateo), definió ateísmo como “rechazo de la creencia en Dios” no simplemente la ausencia de la creencia en Dios.(3) De la misma forma, Julian Baggini, en su libro “Ateísmo: Una Muy Breve Introducción” afirma que el ateísmo es “extremadamente simple de definir”. Es “la creencia de que no hay Dios o dioses”.(4) En contraste, central al teísmo es que un Creador personal infinitamente bueno, sabio, increado, y poderoso hizo existir una creación separada de Sí mismo, aunque Él sostiene todas las cosas en su ser. Esta creación está compuesta de cosas visibles e invisibles. Y Dios únicamente hizo a los seres humanos con distintiva moral, espiritual, intelectual y capacidad relacional.

Segundo, el ateo también carga el peso de la prueba al hacer la proclama “Dios no existe”. Ten en mente: El ateo está realmente proclamando el conocimiento de algo de la misma forma que el teísta lo hace. Entonces, en vez de sacudirse de cualquier peso de prueba, el ateo debe entender que ambas aseveraciones necesitan justificación, no solamente las del teísta. Si tú afirmas saber algo, debieses ser capaz de justificarlo cuando se exija. El ateo --si él o ella es un verdadero ateo-- dice que Dios no existe. Pero podemos preguntar ¿Por qué piensas esto? ¿Qué argumentos positivos existen para sostener esto? Hasta la fecha, no ha habido recientemente ningún argumento que siquiera se acerque a demostrar cómo es esto posible. Algunos pueden decir, “Argumentos a favor de la existencia de Dios no sirven”. Pero eso no es suficiente. Necesitas demostrar por qué Dios no existe. En mi experiencia, el ateo más temprano que tarde resulta ser agnóstico.

Tercero, busca la inclinación del ateo por el agnosticismo, para relacionar incredulidad con simple falta de fe. Los verdaderos agnósticos afirman no saber si Dios existe o no. En contraste, el ateísmo es una firme proclamación y es realmente una posición bastante difícil de defender. Como ya se dijo, muchos ateos profesantes no son verdaderos ateos; es decir, alguien que no cree o rechaza creer en Dios. Sino, ellos se parecen más a los agnósticos --no creyentes. Lo que quieren decir por “no hay Dios” es más parecido a “me falta creencia en Dios”.

En Abril 2001, estaba hablando en un foro abierto en el Instituto Worcester Politechnic (WPI) en Massachusetts. Un estudiante me dijo durante las preguntas y respuestas, “La razón por la que soy ateo es porque los argumentos a favor de la existencia de Dios no sirven”.

Respondí, “Entonces tú debieses ser un agnóstico, no un ateo. Es lógicamente posible que Dios pueda existir incluso si los argumentos disponibles a favor de Dios no son sólidos. Por lo tanto, debieses ser agnóstico en ese caso. Tienes que hacer más que decir que los argumentos a favor de Dios no sirven para ser un ateo. Tú tienes que demostrar por qué Dios no puede existir. Mira, la ausencia de evidencia no es evidencia de la ausencia. La persona que dice ser ateo pero simplemente carece de creencia en Dios está empañando la distinción histórica entre agnóstico y ateo”.(5) Nosotros debiésemos gentilmente enfatizarle está pregunta ¿qué hace que tu posición sea diferente a la de un agnóstico?

Cuarto, distinguir entre los dos tipos de agnósticos: común y de mal carácter. Ustedes han visto el adhesivo para parachoques: “Agnóstico militante: no sé y tú tampoco sabes”. Perciban cuál es la posición de este agnóstico. No está simplemente confesando, “Simplemente no sé si Dios existe” --y posiblemente le gustaría saber--. Esta sería la posición agnóstica común. No, él esta tomando la posición agnóstica de mal carácter. Está confiadamente afirmando saber algo después de todo; que nadie puede saber si Dios existe.

Estaba recientemente en una discusión filosófica local (soy organizador y moderador de un Café de Sócrates)(6), y un participante exclamó: “Tú no puedes saber que Dios existe”.

Gentilmente respondí, “Pero como sabes tú que alguien no pueda saber que Dios existe?” --entonces le presioné, “Puedo entender que solamente estés hablando por ti acerca de no saber si Dios existe. Pero ¿cómo puedes decir que nadie puede verdaderamente saber que Dios existe? Eso simplemente me suena imprudente”. El agnóstico militante habla por todas las personas, afirmando saber que nadie puede saber que Dios existe. Pero ¿cómo puede él respaldar la aseveración de saber esto? Como aquel ateo, el agnóstico militante también debe justificar sus dichos.

Quinto, distinguir entre pruebas y buenas razones. En el pasado, los filósofos cristianos y teólogos han hablado acerca de pruebas de la existencia de Dios. Para muchos, sin embargo, esto sugiere un cien por ciento, absoluto, certeza matemática; con ningún espacio en para otras explicaciones o alternativas. Me he encontrado con muchas personas que dicen que, incluso si una alternativa a la respuesta de Dios es lógicamente posible, ellos no deben tomar a Dios en serio. Es lógicamente posible que el asombroso universo finamente ajustado, que da vida, que produce vida y la sustenta apareciera por un proceso material inconsciente y no guiado. ¿Tomamos decisiones importantes o juicios en cualquier otra área de la vida con la base de débiles posibilidades? Simplemente porque algo es posible no significa que es remotamente plausible. He hablado con escépticos, agnósticos, y ateos que parecen dispuestos a arriesgar todo basado en las más remotas posibilidades lógicas --un hilo muy delgado en el cual sostener todo. Es lógicamente posible que el universo sea sólo una ilusión también, pero profundamente contraintuitivo e inverosímil. Claramente muchas posibilidades alternativas no nos detienen necesariamente para considerar de forma seria explicaciones más fundamentales.

He aquí el punto: No necesitamos cien por ciento de certeza para verdaderamente saber. Después de todo, no podemos demostrar total certeza que nuestro conocimiento es cien por ciento cierto. Creemos muchas cosas con seguridad, incluso cuando no tenemos certeza absoluta. De hecho, si la mayoría de las personas siguieran la regla del cien por ciento para el conocer, sabríamos muy poco. Pero nadie realmente cree eso.

Ahora, si nuestras únicas opciones fuesen ya sea cien por ciento certeza o escepticismo, entonces no seríamos capaces de diferenciar entre estas visiones, que son altamente plausibles, por un lado, y completamente ridículas, por otro. Ambas visiones quedarían cortas del cien por ciento de certeza estándar por lo tanto ambas debiesen ser descartadas inmediatamente. Pero eso claramente no tiene sentido. Lo que resulta interesante es que los escépticos del conocimiento comúnmente parecen bastante convencidos --absolutamente convencidos-- de que ellos no pueden saber.

También nosotros sabemos algunas cosas sin necesitar evidencia --digamos que, la tierra es más antigua que quince minutos y que otras mentes existen. Estas creencias son, como algunos filósofos dicen, “propiamente básicas”. Ellas simplemente aparecen en nuestra experiencia, y no tenemos razón para dudar de ellas. No podemos demostrar que la tierra tiene más tiempo que quince minutos o que otras mentes existen. Ahora es lógicamente posible que podamos equivocarnos, pero podemos saber estas cosas con bastante confianza, incluso sin tener certeza absoluta.

Sexto, tenemos buenas razones para la creencia en el Dios bíblico, pero no para la creencia en seres míticos como las sirenas, elfos, unicornios, el hada de los dientes, o el monstruo del espagueti volador. Cuando la gente dice que la creencia en Dios es como la creencia en el hada de los dientes o el conejo de pascua, eso es un error filosófico garrafal, una mal guiada comparación. Estos casos son bastante diferentes. Tenemos buenas razones para pensar que el hada de los dientes o Santa Claus no existe. Por ejemplo, sabemos que los padres comúnmente reemplazan los dientes caídos de sus hijos debajo de la almohada con alguna sorpresa; sabemos de dónde provienen los regalos que están bajo el árbol de navidad --y no es del Polo Norte. En contraste, la creencia en Dios es muy diferente, y hoy vivimos en una era en donde los argumentos a favor de la existencia de Dios están siendo tomados de forma seria y son hábilmente defendidos. (Mira la gran cantidad de debates del filósofo cristiano William Lane Craig en www.reasonablefaith.org/media)

Mientras las evidencias para la existencia de Dios puedan parecer faltantes de más, es diferente a decir que tenemos evidencia que Él no existe (que es lo que hacemos con el hada de los dientes o santa). Tener razones para rechazar la existencia de algo es diferente de no tener evidencia para algo. Negación rotunda de la existencia de Dios es lo que ocurre cuando no distinguimos entre: (a) no creer en la existencia de algo (como en el caso de Dios) y (b) creer que no existe (como en el caso de los unicornios).(7)

¿Qué decir de la sugerencia de Richard Dawkins donde posiblemente “El monstro del espagueti volador” es responsable de la existencia del universo?

(i) Objetos físicos, como el monstro del espagueti volador, serian parte del universo físico. El único verdadero Dios trasciende el mundo empírico; monstruos de espagueti no lo son, sino que están insertados en él.(8)

(ii) Esta “objeción” no prueba nada. Sólo nos recuerda que los argumentos filosóficos acerca de la naturaleza del el Creador no pueden volverse tan específicos como aquellos relacionados con revelaciones especiales. Sin embargo, el universo llegó a existir en un tiempo finito atrás, de materia previamente existente, energía, espacio, y tiempo; entonces aún podemos concluir legítimamente que lo que trajo el universo a existir es personal, poderoso, inmaterial --no como un monstruo de espagueti.

(iii) Esta objeción no socava la conclusión legítima que el finamente ajustado universo fue diseñado por un ser extraordinariamente inteligente.

(iv) No hay razón para pensar que el monstruo del espagueti volador es necesariamente un ser, uno que necesariamente existe en todos los mundos posibles. Ya sea que algo es necesario (que existe en su propia naturaleza sin depender de algo fuera de él) o es contingente (depende de algo más para su existencia o no existe por sí solo). ¿Requiere la naturaleza del monstruo del espagueti volador que éste exista necesariamente? No tenemos razón para pensarlo así.

(v) ¿Por qué sugerir un monstruo de espagueti en algún caso? ¿De dónde proviene esta idea, y por qué debiese ser tomada tan en serio? ¿Cómo se conectan los fenómenos del universo y de la experiencia humana con esta entidad? ¿En qué nos facilita para explicar estas características de la realidad?

Para aquellos que quieren leer acerca de las evidencias para la existencia de Dios, menciono algunas de estas en un ensayo previo en Enrichment “¿Es el Naturalismo una explicación más simple que el Teísmo?".(9) De hecho, hay mucho que decir para apoyar la existencia de Dios.(10)

Séptimo, debiésemos distinguir entre dos tipos de ignorancia, inocente y culpable; y el agnóstico sería bastante culpable al rehusarse a buscar. Cuando una turista occidental viaja a Cambodia, ella puede no estar consciente de que exponer la planta de su pie o suela de su zapato es insultante y ofensivo. La turista puede ofender a alguien por ignorancia del tabú cultural. Pero esta ignorancia es inocente.
Hay otro tipo de ignorancia. ¿Qué pasa si estás conduciendo por una autopista y no pones atención a las señaléticas de límites de velocidad? Un oficial te podría detener y preguntar por qué vas a tanta velocidad. Tú no podrías decirle, “no sabía cuál era el límite de velocidad --o incluso cuán rápido iba. Entonces no debieses pasarme una multa”. Obviamente, si tú estás conduciendo, eres responsable de poner atención. La ignorancia no es una excusa. Es digna de culpar y no inocente.

De la misma forma, decir “No sé si Dios existe” podría revelar una falla en mi responsabilidad de buscar a Dios (“No quiero saber”). En este caso, yo estaría fallando. El genetista cristiano Francis Collins del proyecto Genoma Humano dijo que él era agnóstico cuando estaba en la universidad. Incluso confiesa que su no saber era más una actitud de no querer saber --ceguera voluntaria.(11) Este agnosticismo eventualmente se convierte en un rotundo ateísmo. – aunque Collins más tarde llegaría a la fe en Cristo. Él comenzó a leer “Mero Cristianismo” de C. S. Lewis, y Collins se dio cuenta que sus propias construcciones anti religiosas eran “propias de un escolar”.(12)

Debido a que la existencia de Dios es un tópico masivamente importante, no podemos darnos el lujo de no poner atención, especialmente en una era de tantos desvíos. El filósofo Tom Morris señala que deportes, televisión, restaurantes, conciertos autos, billar, y miles de otras actividades pueden desviarnos de los temas supremos de la vida. Como resultado nosotros no sintonizamos con Dios. Y cuando una crisis golpea; muerte, hospitalización, desastre natural, no estamos realmente en la mejor condición para procesar juicios precisos acerca de aquellas profundas preguntas.(13) La persona que dice, “Yo no sé si Dios existe”, puede haber escogido vivir por distracciones y desvíos y de esta forma ignorar a Dios. Esta no es una ignorancia inocente; esta ignorancia es el resultado de no cumplir con nuestro deber.

Entonces el teísta, ateo, y militante agnóstico (malhumorado) todos cargan con el peso de la prueba; el teísta no tiene una carga más pesada ya que todos afirman saber algo. Incluso el supuesto agnóstico ordinario no se libera de su culpa. Por una razón, en la vida no se puede permanecer neutral. Se tendrán que hacer compromisos o aferrarse a creencias que reflejan ya sea una posición atea o teísta. El agnóstico terminará por convertirse ya sea en un ateo o teísta práctico (o una mezcla de ambos), alguna postura éste tendrá que adoptar durante su vida. No se puede permanecer parcial por mucho tiempo. También, el agnóstico común podría decir, “Yo no sé” pero eso a menudo significa “no me importa” --la visión de un apateo*. Rehusar el buscar si Dios existe o no; rehusarse a humillarse a buscar cualquier luz de Dios disponible; vivir una vida de distracciones en vez de considerádamente reflejar nuestro propósito, significado, o destino nos hace culpables de nuestra ignorancia, no inocentes.

(*) apateo [apatheist]: fusión de teísta y apático.

Paul Copan
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Paul Copan es un teólogo cristiano, filósofo analítico, eticista, apologista y escritor. Actualmente es profesor de la Palm Beach Atlantic University y tiene el Pledger Family Endowed Chair of Philosophy and Ethics. Ha escrito, sobre todo, en el ámbito de la filosofía de la ética y es autor de siete libros sobre relativismo etico, la religión y la ciencia, y ha editado once libros en el campo de la filosofía de la religión y la historicidad de Jesucristo. Ha contribuido numerosos artículos en revistas profesionales y libros. Además es el presidente de la Sociedad Filosófica Evangélica.
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Referencias:

(1) Michael Scriven, Primary Philosophy (New York: McGraw-Hill, 1966), 102.
(2) Paul Edwards, ed., “Atheism,” Encyclopedia of Philosophy (New York: Macmillan, 1967), 1:175.
(3) Antony Flew, Dictionary of Philosophy (New York: Macmillan, 1979), 28.
(4) Julian Baggini, Atheism: A Very Short Introduction (Oxford: Oxford University Press, 2003), 3.
(5) Ver también J.P. Moreland, Does God Exist? (Amherst, New York: Prometheus, 1993), where Moreland rightly states that “the usual understanding of atheism" is “the positive assertion that God does not exist” (223).
(6) Ver  http://www.meetup.com/Socrates-Cafe-in-West-Palm-Beach-FL/.
(7) Scott Shalkowski, “Atheological Apologetics,” American Philosophical Quarterly 26 (Jan. 1989): 9.
(8) Eric Reitan, Is God a Delusion? A Reply to Religion’s Cultured Despisers (Oxford: Blackwell, 2009), 83,4.
(9) Paul Copan, “Is Naturalism a Simpler Explanation Than Theism?” in Enrichment 17, no. 1 (2012): 108–11. Found at http://enrichmentjournal.ag.org/201201/201201_108_Naturalism.cfm. Accessed October 9, 2012. Versión en español al siguiente link: http://tallerapologetica.blogspot.com/2013/10/es-el-naturalismo-una-explicacion-mas.html
(10) Dejo algunas de estas razones en un número de mis libros. Un buen lugar para comenzar es Loving Wisdom: Christian Philosophy of Religion (St. Louis: Chalice Press, 2007); there are other popular-level books, scholarly books, and articles on this topic (see www.paulcopan.com). One large-scale defense of God’s existence is found in William Lane Craig and J.P. Moreland, The Blackwell Companion to Natural Theology (Oxford: Blackwell, 2009).
(11) Frances S. Collins, The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief (New York: Free Press, 2006), 16.
(12) Ibid., 21.
(13) Thomas V. Morris, Making Sense of It All (Grand Rapids: Eerdmans, 1992), 34.

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