lunes, 15 de agosto de 2011

El Argumento Moral, parte tres.

Transcripción y traducción de la serie de podcast "Argumento moral" (Moral argument) de la clase lectiva de enseñanza apologética y doctrinal "Defensores" (defenders) dictada por el Dr. William Lane Craig.


Parte 3
Hemos estado hablando del argumento moral a favor de las existencia de Dios, al revisarlo podrán darse cuenta que completamos la defensa de la primera premisa que dice “Si Dios no existe, entonces los valores morales objetivos tampoco existen”. Consideramos también aquellas propuestas que postulaban que los valores morales existían a pesar de la inexistencia de Dios a lo que llame “Realismo Moral Ateo” y expuse una crítica en contra de esto que consistía de tres puntos principales que explicaban por qué esta era una visión menos convincente acerca de los valores morales, que creer que los valores morales están enraizados en Dios. Creo que la primera premisa es bastante verosímil y, como les he contado, al compartir esta teoría con estudiantes universitarios, estos reconocen esta premisa y se identifican con ella, debido al relativismo moral que se ha estado enseñando en la escuela primaria y secundaria anunciando que no hay Dios y que todo es relativo.

Ahora, la segunda premisa dice “Los valores morales objetivos sí existen”. ¿Por qué deberíamos pensar que los valores morales sí existen? Creo que nuestra creencia en la objetividad de los valores morales se encuentra al mismo nivel que nuestra creencia en el mundo externo de objetos físicos. Cualquier argumento que puedas proveer a favor del escepticismo frente a la esfera de los valores morales da pie para proveer argumentos paralelos de por qué deberíamos ser escépticos al creer que hay un mundo de objetos físicos alrededor nuestro. Tenemos una clara percepción de la esfera de los valores morales y en la ausencia de alguna razón para dudar de aquella percepción deberíamos, por lo tanto, creer que sí hay valores morales objetivos, de la misma forma que tenemos una percepción clara de un mundo de objetos físicos y en la ausencia de cualquier razón para dudar de nuestra percepción del mundo externo somos racionales al pensar que existe un mundo físico. Por lo tanto, el escepticismo frente a los valores morales o frente a un mundo de objetos físicos se encuentra al mismo nivel, y si aceptamos la existencia de los objetos físicos y del mundo real que nos rodea, lo que es absolutamente racional, también es racional aceptar la existencia de los valores morales objetivos.

Frente a esto, tú podrías decir: “¿Qué hay del argumento de alguien como Michael Ruse (el cuál estudiamos en sesiones previas) que propone que los valores morales son producto de evoluciones socio-biológicas que se han enraizado en nosotros a través de este proceso gradual de desarrollo cultural y biológico?”, Creo que este argumento en contra de la objetividad de los valores morales es falaz, comete aquello que los filósofos llaman “falacia genética”. La falacia genética trata de invalidar algo explicando cómo eso se llegó a conocer. Por ejemplo, si alguien te dice “la única razón por la que crees que la tierra es redonda en vez que cuadrada es porque naciste es en siglo XX donde todo el mundo piensa lo mismo, por lo tanto esa, tu creencia, no es válida”. Aquel pensamiento sería ridículo, claro que si hubieses nacido en la Grecia antigua probablemente hubieses creído que la tierra era cuadrada, pero el simplemente mencionar cómo es que se originó tu creencia no la invalida. Por lo tanto, si los valores morales fueron descubiertos gradualmente, en vez que gradualmente inventados, la percepción humana, gradual y falible de los valores morales no debilita la objetividad estos, como tampoco nuestra percepción falible y gradual, del mundo descubierto por las ciencias naturales, menoscaba la objetividad de aquella esfera.

Junto con decir que los valores morales fueron descubiertos gradualmente es consistente decir que ellos son objetivos. El hecho de que puedas demostrar que hay influencias culturales y biológicas que llevan a creer en ciertos valores carece de poder para quitarle objetividad a esos valores, ya que el hacerlo conllevaría cometer una falacia genética. Por lo tanto, ¿por qué deberíamos creer que los valores morales existen? Creo que sabemos que los valores morales objetivos existen porque los percibimos claramente y la forma en que los percibimos es a través de la experiencia moral, hacemos experimentos con el pensamiento en donde nos ponemos frente a conflictos morales y nos preguntamos si es que percibimos que haya alguna diferencia entre lo correcto y lo incorrecto.

Creo que la mejor forma para mostrar este fenómeno es recurriendo a varias ilustraciones. Con las ilustraciones proveemos experiencias morales a una persona, en las cuales ese individuo puede percibir un valor moral objetivo. Para graficar les contaré que estaba dando unas charlas, hace unos años atrás, en la universidad de Saskatchewan, en Canadá, y previo a exponer, caminé por los pasillos de la universidad y una señal que estaba en el panel informativo llamó mi atención, decía “Abuso Sexual. Nadie tiene el derecho de abusar de un niño, una mujer u hombre”, esto fue puesto ahí por un comité de prevención de abuso sexual en la universidad. El cartel me impactó porque pensé que ningún ateo podría decir eso. Para un ateo los derechos humanos, como el no ser sexualmente abusado, no tienen sentido, porque si no hay Dios no hay derechos objetivos ni tampoco obligaciones objetivas, por lo tanto cualquier individuo que vea ese cartel y concuerda con que nadie tiene derecho de abusar sexualmente de un niño, una mujer u hombre, está admitiendo, eventualmente, que existe una esfera de valores morales objetivos.

Les daré otra ilustración, muchos años atrás revisé una carta de John Healey, quien estaba a la cabeza de Amnistía Internacional, la carta decía: “Nosotros sí percibimos que algunas cosas están absolutamente equivocadas. Al hablar de las torturas subvencionadas por el gobierno, desapariciones, y abusos autorizados, no nos enfrentamos a comportamientos sociales relativos, sino a abusos morales en contra de todos nosotros”. De nuevo, al decir eso, la Amnistía Internacional se estaba comprometiendo con el hecho de que existen valores morales y que no es simplemente relativo decir que puedes torturar a otros por diversión, ni tampoco violar o llevar a las personas a campos de concentración. Creo que si miras a tu alrededor encontraras casos como éstos todo el tiempo, donde personas que no son cristianas se aferran a esta esfera de valores morales. Por ejemplo, recuerdo unos años atrás cuando en Colorado se había promulgado una enmienda en su constitución diciendo que a los homosexuales no se les debería dar derechos civiles especiales y Barbra Streisand apareció públicamente incitando a un boicot en contra del sistema, argumentado que el clima moral en Colorado se había vuelto inaceptable. Pongamos atención al juicio moral que ella estaba ejecutando, ningún ateo podría decir algo como eso, ya que para ellos el clima moral en Colorado no tiene una realidad objetiva, es simplemente subjetiva y el homofóbico o aquel que odia y quiere perseguir a los homosexuales está al mismo nivel que la persona que quiere aceptar el valor de la tolerancia, amor y franqueza.

Creo que al hablar con las personas encontrarás, en el 98% de los casos o más, dónde yacen sus valores. Usualmente las personas le dan gran importancia a temas como la tolerancia, la franqueza, o el amor y están en contra del sexismo, la intolerancia y el fanatismo.

Me gustaría ahora usar ejemplos de atrocidades cometidas por la iglesia, en nombre de la religión: las cruzadas medievales fueron moralmente incorrectas, o la inquisición española donde la gente fue torturada y arrojada en calabozos porque eran judíos, ¿Realmente creen que eso estuvo bien? ¿Creen que si los Estados Unidos promoviera una política como esa, sería aceptable?, o los juicios por brujería de Salem ¿Creen que esos hechos sean moralmente aceptables, o moralmente indiferentes ante un país que quisiese ejecutarlos? Si las personas son sinceras, creo que se encontraran en un 98% del tiempo con gente que acepta ciertas cosas como moralmente correctas o incorrectas.

Generalmente hay una mala impresión entre estudiantes universitarios de que el relativismo es la visión predominante, de hecho estudios han demostrado que los estudiantes son más relativistas que sus profesores, los profesores, si les preguntas, realmente creen en los absolutos morales más que los estudiantes. De los profesores, el departamento que más cree en los absolutos morales es el de filosofía. Los profesores de filosofía son los que más creen en los morales absolutos, y existe una gran impresión equivocada de que la situación es al revés, ya que los profesores de filosofía que estudian ética reconocen que existe una esfera objetiva de valores morales. La dificultad que encontrarás, para aquellos profesores que no son teístas, es que ellos no tienen fundamentos para creer en esa esfera objetiva. A pesar de eso, ellos reconocen que los valores morales objetivos existen. En los debates que he tenido con profesores casi nunca me encuentro con uno que sea un relativista moral, aunque sea ateo o agnóstico. Casi ninguno de ellos dice que sea moralmente indiferente el torturar a un niño en comparación con criarlo con dedicación y amor, preocupándose por él y tratándolo con ternura, la mayoría reconoce que hay una diferencia moral entre ambos extremos. En este punto los ateos se encuentran en una tremenda tención, por un lado la visión mundial no pareciese poseer fundamentos para los valores morales objetivos, pero por otro lado, al hablar de experiencias morales, ellos se aferran y reconocen la existencia de éstos, por lo tanto ellos se encuentran con una tremenda tensión entre estas dos premisas, y no pueden negarlas porque la gente parece razonar con ambas.

¿Cómo entonces se pueden tratar temas como el exterminio a los judíos por parte de los nazis, donde los últimos pensaban, junto con toda su nación, que estaban haciendo lo correcto? Peter Haas escribió un libro muy interesante llamado “La moral después de Auschwitz” en donde pregunta cómo pudo una toda una cultura durante una década haber ignorado un programa cuyo objetivo era el exterminio sistemático de judíos y gitanos en Alemania durante ese tiempo. Él dice que la única forma de que este haya ocurrido es que una nueva ética se haya implementado, ética que defendía la deportación y destrucción de judíos y gitanos como moralmente tolerable, e incluso beneficiosa. De manera que la ética del nazi era creer que estos eran buenos actos. Ahora, el hecho al cual Haas apunta es que la ética nazi no se podría criticar desde su interior, pues su estructura interna era consistente, pensaban que personas como los judíos eran menos que humanos y estaban contaminando la raza humana, por lo tanto tenían que deshacerse de ellos. Ante esto, la única forma en que se podría criticar este tipo de ética es teniendo un punto límite trascendente, que trascienda culturas y sociedades y sea capaz de proclamar que los valores de esa cultura están equivocados incluso cuando esta cultura está ciega moralmente para pensar que lo que hacían estaba bien.

Esto refuerza el punto que planteamos, que los valores morales son objetivos y no dependen de ninguna opinión humana. Incluso si todos pensaran que el holocausto fue bueno y si los nazis hubieran ganado la segunda guerra mundial y exterminado cualquiera que no estuviera de acuerdo con ellos, incluso si todos pensaran que fue bueno habría seguido siendo malo, eso es lo que lo valores morales objetivos significan y creo que todos aceptamos que esto fue objetivamente malo y si alguien teme aceptarlo creo que esa persona está moralmente discapacitada, así como una persona daltónica que no puede distinguir el rojo del verde, y el hecho de que él no pueda ver la diferencia de ninguna manera deberían llevarme a pensar que yo no pueda ver la diferencia entre rojo y verde, entre el holocausto y una ley que promuevan los derechos de los seres humanos.

Cuando el mundo se sentó a juzgar a la Alemania nazi y dijo que los valores de esa cultura estaban moralmente equivocados y que existían derechos humanos inherentes, estaban informando la objetividad de los valores morales de la forma que los hemos descrito. Me gustaría aclarar que decir que los valores morales objetivos existen no es decir que no ha existido progreso moral, al contrario. Cuando miramos hacia atrás en la historia y decimos que nuestra sociedad cultural hizo algo equivocado y que ahora somos mejores, hemos superado esos hechos. La esclavitud, por ejemplo, si nos acordamos del mundo antiguo e incluso de los Estados Unidos, sabemos claramente que fue un gran error, no decimos “0h! esto fue simplemente un cambio moral” no, pues fue un progreso moral . Un progreso implica que te estás aproximando a un estándar objetivo, de otra forma se hablaría de un cambio moral, pero no de una mejoría. Puedo testificar, incluso en mi propia vida me doy cuenta, al mirar hacia atrás y analizar la forma en que pensaba y me comportaba, cuando era joven, que había momentos en que tenía vacíos éticos, y he podido crecer hasta ahora en ver que hice cosas incorrectas que antes no pude ver, lo que considero como progreso moral, lo que es sólo posible si existe esta esfera objetiva de valores morales. No piensen que el cambio moral le quita objetividad a los valores morales, en realidad es lo opuesto.

Ahora, se dice que los valores morales existen independiente de nuestra percepción de ellos, lo que es correcto, pero surge el conflicto de que la única forma es que sabemos de su existencia es al percibirlos, lo que puede subjetivar el asunto. Lo importante aquí es diferenciar el “ser” del “conocer”. El orden de “ser” y “conocer” . Cuando hablo que los valores morales son objetivos, estoy hablando del “ser”, ellos realmente existen independiente de percibirlos o no, de que aunque todos se equivoquen ellos siguen existiendo. Pero en el orden de “conocer”, es en el ambiente que creo existe subjetividad, en el hecho de que a veces nos equivocamos porque nuestras intuiciones morales no son infalibles, tampoco lo son nuestras sensaciones intuitivas, es como ver agua en la carretera y darte cuenta que era un espejismo, pensamos que escuchamos algo pero resultó ser un zumbido de nuestros oídos. De la misma forma que nuestros sentidos no son infalibles tampoco lo son nuestras intuiciones morales. Como cristianos no deberíamos sorprendernos, ya que creemos en la doctrina del pecado original, donde todos hemos caído y por ende tenemos una tremenda habilidad para razonar el mal comportamiento y no podemos convencernos de hacer lo que es correcto y noble cuando en realidad estamos haciendo lo contrario. Puedes haber sido criado en un ambiente donde discriminar a las personas por su color era normal, pero ahora cuando miras hacia atrás y vez tu comportamiento te das cuenta de que aquella actitud estaba equivocada y ahora puedes corregirla.

Que quede claro que en el orden del conocer no todo es infalible, pero nos ha permitido comprender lo suficiente como para aceptar que existe una esfera de valores morales objetivos, de la misma forma que a través de nuestros sentidos hemos entendido que existe una esfera de objetos físicos a nuestro alrededor. Ante los cuestionamientos que se puedan presentar reflexionen en su experiencia moral, momentos cuando han aceptado que nadie tiene el derecho de abusar de un niño, al hacer esto ustedes están comprobando la segunda premisa, que los valores morales objetivos sí existen.

Las ilustraciones que doy son para mostrarles cómo podrían convencer a otra persona preguntándole de forma personal el tipo de cosas que les he mencionado a ustedes, por ejemplo si hablas con un no creyente le dices ”¿No crees que estaría mal si reuniésemos a todos los homosexuales en los Estados Unidos, los metiéramos a campos de concentración y los extermináramos?¿ No crees tú que eso sería moralmente malvado?” Casi todos admitirán que lo que dices es correcto, y que tienes razón. Es cierto que opiniones o intuiciones son falibles, no tenemos intuiciones morales infalibles pero son los suficientemente claras, y no necesitamos ser escépticos ante ellas.

Las personas podrían argumentar que si naciste en otra cultura puede que tengas otro tipo de valores, por ejemplo, si hubieses nacido en la Alemania nazi, dentro del círculo de gobierno de Hitler, probablemente habrías tenido valores nazis y por lo tanto nuestra creencia actual en los valores liberales democráticos sería subjetiva. Bueno, ese argumento contiene una falacia genética, es verdad que si hubiese nacido en la Alemania nazi probablemente hubieses tenido valores nazis, pero, ¿implica eso que las cosas en las que realmente creemos estén equivocadas? Absolutamente no. Si hubiese nacido en la antigua Grecia probablemente habría creído que la tierra erra plana, lo que no implica que la tierra en realidad lo sea, por lo tanto no puedes invalidar un opinión explicando cómo aquella opinión se originó. Por lo tanto ese argumento “si hubieses nacido en otra cultura” no tiene ningún poder para quitarle objetividad a los valores morales.

En la esfera del “conocer” no hay forma de abandonar las intuiciones o percepciones morales para justificarlas o dar evidencia de ellas, de la misma forma que no puedo abandonar mis intuiciones sensoriales para dar evidencia de ellas. Supongamos que alguien me dice “tú eres simplemente un cerebro inmerso entre químicos, estimulado por un científico para creer que estas aquí dando una charla en la iglesia bautista, eres simplemente un cerebro en un recipiente”, o supón que alguien en contacto con la cultura contemporánea te dice “Tú eres un cuerpo tendido en la matrix, estás dentro de una máquina de energía y todo esto es una realidad virtual”. No existe forma de refutar eso, porque no hay forma de que abandones tus sentidos para dar evidencia de ellos, pero eso no significa que debamos ser escépticos frente la existencia del mundo externo, tendrías que estar loco para pensar que eres un cerebro en un recipiente o que yo no estoy aquí dando esta charla incluso cuando no pueda desmentirlo.

Estas son lo que los filósofos llaman “Creencias básicas esenciales”, son creencias que no están fundadas sobre evidencias o argumentos muy profundos, se te dan simplemente como experiencia interior del mundo , y eres racional al aceptarlos a menos que tuvieses alguna razón de peso que te impida aceptarlas, por ejemplo, supongamos que descubren que eres daltónico, entonces tendrías alguna razón para sospechar que no vez ninguna diferencia entre rojo y verde. Quiero decir que en la ausencia de alguna razón para dudar de tus sentidos no hay argumentos para creer que seas un cerebro en un recipiente, y es más o menos lo mismo en la esfera moral. No hay forma de abandonar tus intuiciones morales para justificarlas, sólo puedes hacerlo desde el de ellas interior, al decir en una experiencia moral “Yo percibo valores morales claros y objetivos, de la misma forma que en mi experiencia sensorial percibo un mundo de objetos físicos”. No podemos probar la validez de aquellas intuiciones morales y sensoriales, pero ante la ausencia de cualquier razón que me haga dudar de ellas, soy racional al creer en ellas y aceptarlas. Creo que esa es la justificación, básicamente que damos para la premisa dos, y como he dicho, con la mayoría de chicos que hables encontrarás que ellos creen que existen ciertos valores morales objetivos, pero es necesario que proveas ejemplos suficientes.

Compartan lo simple de la premisa “los valores morales objetivos si existen”, den ejemplos y probablemente las personas aceptarán que están en lo correcto, a lo que sigue por lo tanto que Dios existe. En la siguiente sesión revisaremos una objeción a este argumento.

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Fuente: reasonablefaith.org

Transcripción y traducción
Daniela Valenzuela

Audio original (ingles)

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