lunes, 17 de enero de 2011

Podcast 02: Apologética, razón, fe y filosofía (segunda parte)

Podcast 02: Apologética, razón, fe y filosofía (segunda parte, primera parte aquí)


Apologética, razón, fe y filosofía
¿Pueden la fe y la razón trabajar juntas?, ¿Se excluyen la una a la otra?, ¿Qué rol ocupan los hechos y las evidencias dentro de la fe cristiana?


Nos encontramos en “Fe razonable”, charlas con el Dr. William Lane Craig. Soy Kevin Hearance (K. H.) y en representación del Dr. William Lane Craig (Dr. Craig) les doy la bienvenida a esta discusión donde el Dr. Craig examinará “Apologética, razón, fe y filosofía.”
K.H: Dr. Craig, apologética proviene de la palabra griega “apología”, que significa presentar una defensa; dar razones de por qué crees aquello que crees y no tiene nada que ver con disculparse por ser cristiano.
Dr. Craig: Claro, apologética no se trata de explicarle a la gente por qué te sientes apenado por ser cristiano. Significa ser capaz de proveer evidencias y argumentos racionales que respaldan aquello que en lo que tú crees; por lo tanto no es simplemente tu opinión, sino razones de peso que te llevan a ser cristiano.
K.H: Además, podemos beneficiarnos en gran manera de grandes pensadores; no solamente del pasado, sino que también del presente que han trabajado mucho en esta área. ¿Cómo podemos nosotros, siendo personas inexpertas, aprender apologética; defensas, argumentos, para la fe cristiana?
Dr. Craig: Bueno, creo que la mejor cosa que una persona puede hacer es entrar en un curso en un seminario local, instituto cristiano, o escuela bíblica que ofrezca clases de esta materia. Ésta puede ser la mejor alternativa de todas, ya que de esa forma estarías bajo un profesor que conoce la materia y te puede guiar a través de los diferentes temas y la literatura existente. Quiero prevenir seriamente a aquellos que pretenden estudiar apologética individualmente, ya que la literatura que existe es tan numerosa, hay tantos temas que están siendo tratados, que un individuo solo está propenso a leer información inapropiada, trabajos poco serios, informales, y de esta forma puede llegar a malgastar mucho tiempo tratando de estudiar por si mismo. Entonces el primer punto sería que traten de entrar en un estudio o curso de apologética, pero si en el lugar donde vives no tienes acceso a esto, te animaría a que trates de encontrar un mentor que haya estudiado apologética, alguien en tu iglesia, el pastor de misiones, o el pastor de los jóvenes que haya tenido algún tipo de estudio, alguien que es mayor, que tenga experiencia y que pueda aconsejarte con respecto a la literatura, leer los libros correctos, preferentemente hacer reuniones de discusión de algún libro junto con otras personas, en las que leen un libro como el de Lee Strobel “El Caso de Cristo” (Case for Christ) y luego discuten las preguntas presentes al final de cada capítulo. No traten de hacerlo solos, no es una buena idea, traten de encontrar un guía que pueda orientarlos. Si eso tampoco está disponible donde tú vives, lo mejor que podrías hacer es obtener algunos libros buenos como los de Lee Strobel, o mi libro “Reasonable Faith” y comenzar a trabajar con eso, y luego buscar en internet algún material serio acerca de apologética en algún sitio, este sería mi consejo si es que no tienen a nadie disponible que los oriente.
K.H: ¿Cuántos años deberían tener nuestros hijos para que comencemos a enseñarles un poco acerca de este tema?
Dr. Craig: Pienso que puedes comenzar desde que ellos son pequeños. Tengo una convicción fuerte de que les hemos hecho un tremendo daño a nuestros jóvenes al no darles entrenamiento en la credibilidad intelectual de la fe cristiana. Usualmente, lo que las escuelas dominicales o escuelas bíblicas de verano hacen, es enseñarles a nuestros niños historias de la biblia; lo que está bien, pero no les enseñan doctrina cristiana, ni tampoco razones de por qué esto es verdad, sólo se les enseñan historias, y en algún punto necesitamos graduarnos en esto de las historias bíblicas para comenzar a enseñarles doctrina cristiana elemental y darles razones para la fe, razones para creer.
En la escuela secundaria y en las universidades nuestros jóvenes cristianos son agredidos intelectualmente con todas las maneras no cristianas de ver los mundos posibles, llenos de un relativismo avasallador, y a menos que los preparemos, nuestros jóvenes serán incapaces de proveer argumentos en las discusiones que tengan con sus profesores incrédulos en las universidades laicas. Por lo tanto, sería prudente que en las vidas de nuestros propios hijos podamos comenzar desde muy temprano a instruirles. Así lo hice con mis hijos, les enseñamos a Charity y John que no debían creer simplemente porque mamá y papá dicen que es verdad, les hablábamos porque realmente creíamos que es verdad, pero no lo debían creer solamente porque se los decíamos, hay buenas razones de por qué lo que decíamos era verdad. Luego les enseñábamos acerca de cuáles eran las razones de la existencia del universo, la hermosura y el diseño en la naturaleza, o de a donde sacamos nuestros valores, también les enseñamos argumentos rudimentarios de la existencia de Dios, lo cuales podían ser desarrollados más tarde con gran sofisticación, pero que son presentados inicialmente a nuestros niños de una forma bien infantil para hacer que ellos comiencen a pensar y de esta manera alentar a los hijos de que ellos necesitan analizar estos temas por ellos mismos . No le estas pidiendo a tus hijos que crean simplemente porque tú les dices que es verdad, sino que los animas a darse cuenta que estos son temas que ellos deben comenzar a tratar individualmente, lo que los capacitará para hacerlo y además les dará seguridad de que él o ella no se está revelando en contra tuyo al pensar en este tema de una forma independiente.
K. H: Puedo dar fe de esto, mi hijo pequeño ha estado pensando acerca de la eternidad y el universo desde que tenía cuatro, aunque él es un niño inteligente, no es un mega genio. Entonces desde que mis hijos tenían cinco, seis y siete años han venido aprendiendo que frases como “Es verdad que la verdad no existe” son declaraciones que se refutan a sí mismas, que se cortan su propia garganta y a mis niños aman experimentar con este tipo de cosas.
Dr. Craig: Eso es grandioso. Lo que yo hacía con mis hijos, cuando estaban en secundaria, durante el verano, cuando ellos estaban de vacaciones toda la familia se reunía (Jean, Charity, John y yo) y yo les enseñaba lógica, estudiábamos las nueve reglas básicas de la lógica, cómo construir un argumento, cómo buscar falacias en un argumento, y luego les daba pequeños problemas de lógica para resolver, les daba las premisas y les decía que usasen las nueve reglas de lógica y deducir las conclusiones desde de las premisas. Algunos eran muy simples y no tenían significancia religiosa, por ejemplo “Si es domingo la biblioteca debería estar cerrada, hoy es domingo ¿qué podrías concluir a partir de eso?” de lo que se concluye, por la regla de la lógica de modus ponens (regla de inferencia primitiva), que la biblioteca está cerrada. Luego les planteaba pequeños problemas desde el punto de vista de la lógica, como el problema del dolor y sufrimiento en el mundo, o el diseño en el universo y cómo esto apunta a Dios, y comenzábamos a introducir a Dios y temas religiosos en las ecuaciones para que ellos comenzaran a razonar lógicamente acerca de su fe. Creo que ese fue gran entrenamiento que pudimos darles a nuestros hijos.
K.H: Yo les decía a mis hijos: “No hay oraciones de seis palabras” ellos pensaban en eso y escribían la oración, contaban las palabras y decían “¡No, eso no es verdad, la oración que nos diste tiene seis palabras, esa aseveración no puede ser verdad!“, de esa forma se vuelve divertido para ellos.
Dr. Craig: Piensa en lo que ese niño, que ha aprendido lo que es un argumento que se refuta a sí mismo, pensará cuando llegue a secundaria y alguien le diga “no hay absolutos” o “la verdad absoluta no existe”, el niño inmediatamente dirá “Oye, espera un momento, ese argumento en sí mismo no puede ser verdad”, por lo tanto puedes darte cuenta que se presta un gran servicio cuando provees aquel tipo de entrenamiento.
K.H: Sí, es maravilloso. ¿Animarías también a las personas a compensar despacio, primero estudiar las cosas básicas y después ir a las avanzadas?, lo que parece ser lo obvio.
Dr. Craig: Claro, eso es obvio, por eso dije que comenzaras con los niños con un nivel superficial, y después cuando van creciendo continuar con lo que es más sofisticado. En el caso de uno también, tienes que comenzar con calma, no deberías irte de inmediato a estudiar a Alvin Plantiga, te sugeriría comenzar con un libro como el de Paul E. Little “Know why you believe” (sepa por qué cree), ese es un buen nivel para empezar. Después avanzar a los libros de Lee Strobel como “El caso de la fe” “El cado del Creador” “El Caso de Cristo” y después proseguir a libros más avanzados como “Reasonable Faith” (Fe razonable) o el libro de Michael J. Murray “Reasons for the Hope within” (Razones dentro de la Fe) y de esa forma te volverás mas preparado en tu campo de la verdad cristiana, que es inagotable y sin final, que conlleva estudiarlo toda la vida.
K.H: Will, además que también aprendemos apologética al compartir nuestra fe, ya que a veces encontramos algunas objeciones, cuando hablamos con alguien, que posiblemente no seamos capaces de responder inmediatamente. Nos damos cuenta de lo que no sabemos cuando compartimos nuestra fe. Algunos dicen “compartiré de mi fe cuando aprenda a defender mi fe” pero cuando tú compartes tu fe, aprendes a defenderla.
Dr. Craig: Exactamente, recuerdo que hubo un joven comunista que se convirtió al cristianismo, creo que su nombre era Douglas Hide, él decía que cuando una persona se convertía en un marxista, la primera cosas que los marxistas harían sería mandarlo a las esquinas de las calles para entregar literatura y propaganda marxista, porque ellos sabían que esa persona tendría que explicar y discutir con la gente, y en momentos sería aniquilado por sus oponentes, lo que alimentaría sus deseos de estudiar marxismo de una forma más profunda y comprometida. Pienso que eso también es verdad en el evangelismo cristiano, al compartir nuestra fe con los incrédulos nos encontrarnos con preguntas y objeciones que no podemos responder, eso seguramente nos llevará a un estudio más riguroso, además no hay nada de malo con decirle a un no cristiano “no sé la respuesta a tu pregunta, déjame consultar con alguien que la sepa o buscar información y te responderé la próxima semana”, puedes fijar una próxima reunión con aquella persona y juntarse de nuevo. Si es un amigo o un compañero de trabajo dile que buscarás mas información para poder responder a su pregunta, lo que demostrará dos cosas, la primera es que tú no eres infalible, que no eres señor sabelotodo y además le demuestra a la otra persona de que te realmente te preocupas por responder sus preguntas, de tal manera que vas, estudias y vuelves con sus respuestas. Realmente pienso que es una gran iniciativa participar en evangelismos para aprender más y encontrar interrogantes u objeciones frente a las cuales no sabemos las respuestas.
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Transcripción y tradución realizada por Daniela Valenzuela.
Recurso obtenido de Reasonable Faith Podcast
Link del audio (en ingles) aquí.

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