El autor, en una interesante integración de argumentos científicos y filosóficos nos recuerda la futilidad de intentar explicar el origen del Universo por fuerzas aleatorias, impersonales.
tomado de www.menteabierta.es
¿Azar? En sentido estricto, ¿Qué es el azar?
Heinz Pagels (catedrático de física teórica en Rockefeller), en su libro “El código del Universo”, dice:
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| Heinz R. Pagels |
Con esto concluyo que el título de azar no es más que la tapadera científica con la que se pretende cubrir la vasta laguna de la ignorancia. Cuando el científico desconoce las causas de algo, lo llama azar y todo explicado.
Lo peor es que muchos lo creen, pensando que es irracional creer en Dios, cuando lo irracional es creer cualquier cosa vestida de ciencia con tal de no creer en Dios. Creerlo todo para decir que no creen en nada. Se vive adorando la ciencia, que es el Dios impersonal de los que no quieren un Dios personal, y quienes lo hacen se convierten en “cienciólatras” irracionales.
Freman Dyson, profesor de física en Princeton, dice: "Es cierto que aparecimos en este Universo por azar, pero la idea de azar es solo un disfraz de nuestra ignorancia”, que es tanto como decir que científicamente no sabemos el por qué estamos aquí. Y si no sabemos por qué estamos aquí, ¿Podemos saber para que estamos?, ¿podemos estar por nada y para nada o nuestra breve existencia terrenal tiene un valor que la trasciende? Ciertamente, la vida tiene un sentido, pero no está en el ámbito de la ciencia el dárselo, pues el conocimiento científico no lo abarca todo como algunos creen ingenuamente. Toda prueba contra el azar es un tanto a favor del argumento teleológico (el objetivo y finalidad de la naturaleza era conocida y planeada de antemano). En esta línea recojo la frase del reconocido divulgador científico, Paul Davies, físico-matemático, en su libro “proyecto cósmico”:
Es posible imaginarse un universo completamente determinista y que su futuro sea, no obstante, desconocido e incognoscible. Esta implicación tiene un significado profundo. Aunque las leyes de la física sean estrictamente deterministas dejan lugar para que el Universo sea creador y genere innovaciones impredecibles.
La prueba que utiliza para llegar a esta posibilidad es demasiado extensa y complicada para tratarla aquí, es mejor remitirse a su libro.
La mecánica cuántica, que es una teoría que predice probabilidades, y cuyo potencial de predicción es estadístico más que puntual y concreto, está siendo puesto en tela de juicio por sus incompatibilidades con la relatividad de Einstein y por sus extrañas implicaciones metafísicas.
David Z. Albert explica en “Investigación y Ciencia” de julio -1994, como la teoría de D. Bohm constituye un auténtico desafío a la concepción probabilística y subjetiva de la realidad en mecánica cuántica. Aunque no es nueva esta teoría, vuelve a poner sobre la mesa el determinismo.
El azar no es más que la ausencia de toda ley, norma o regla, y cuan evidente es que ésta no es la propiedad de nuestro Universo. Como vamos a ver, si dependiéramos del azar para existir, qué duda cabe que no estaríamos aquí para discutirlo.
Azar y Probabilidades
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| Universo, construcción y constitución |
Pues sepa el lector que cuanto más intrincado es un sistema complejo, más delicado y vulnerable es a la degradación por cambios al azar. Es decir, el azar, además de no dar ninguna posibilidad al surgir de la vida, destruiría ésta, más rápida y fácilmente cuanto más compleja fuese. (Insisto en que esto no refuta la evolución pero si un mecanismo por azar)
Paul Davies reconoce que el origen de la vida permanece en un profundo misterio y añade que
Es poco probable que surja de accidentes puramente aleatorios, pues es un mecanismo que falla a la hora de explicar la flecha evolutiva del tiempo, que más probablemente ha surgido por transiciones abruptas no aleatorias hacia estados de mayor complejidad en sistemas forzados a abandonar el equilibrio y que encuentran puntos críticos.
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| Dados, aleatoriedad de distribución uniforme discreta |
El requerimiento de leyes, ¿no exige un legislador? Como dice Jean Guitton; “No estamos aquí porque un par de dados cósmicos hayan caído bien”.
Si científicamente es imposible sostener que la vida, la inteligencia, la conciencia, la voluntad o el libre albedrío hayan podido surgir por azar o acontecimientos aleatorios ¿no estaría dada la finalidad de tan extraordinario propósito?
Por ésta y más razones, muchos científicos han tratado, inútilmente, concluir la cadena de causas sin llegar a Dios y afirman que el Universo no tiene causa, simplemente es. Y que surgió de la nada. O lo que sería igual; ¡El Universo es su propia causa! ¿Hay razones auténticas para sostener esto, o es un rechazo lleno de prejuicios?
Precisión milimétrica... ¿De la nada?
Hoy conocemos el impresionante ajuste que tienen las algo más de media docena de constantes fundamentales del Universo, como la masa y carga de las partículas atómicas, la constante de Planck o la de Boltzman —cuyos valores son conocidos, pero no están explicados—. Además, la colosal variedad de combinaciones de valores posibles para dichas constantes no permitirían que el Universo se pareciera a lo que es y existiera la vida. Lo mismo ocurre con las leyes, pues las que se conocen ¿Por qué existen? ¿Y por qué no otras distintas? Por ejemplo: si la fuerza nuclear fuerte hubiera sido algo más débil, todo el Universo sería de hidrógeno. Si algo más intensa, habría más helio y elementos pesados, pero no hidrógeno. En ambos casos no viviríamos para contarlo. Si la fuerza electromagnética fuese mayor, las reacciones químicas no serían posibles. Si la expansión del Universo hubiera experimentado al principio una desviación del orden de 10-40, el Universo se habría desparramado sin germinar la vida.
Una pequeña variación en el exceso de protones en relación a los antiprotones (uno más en mil millones) habría producido un Universo sin materia bariónica o una cantidad desastrosa de ella. Si la gravedad hubiera sido más débil, las nubes de gas no se habrían condensado en estrellas como nuestro sol. Si hubiera sido algo mayor, las estrellas se habrían consumido tan rápidamente, al tiempo que se engullirían unas a otras en una descontrolada furia abrasadora, que la vida no habría tenido ni la más mínima oportunidad siquiera de asomarse tímidamente a este Universo.
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| Constantes universales ajustadas en valores precisos en pro de la existencia de la vida |
La densidad experimental del Universo es un décimo de la crítica, y el resultado de dividir la primera entre la segunda recibe el nombre de Omega y su valor es 0,1. Esa aparente falta de un 90% de masa puede no existir o estar oculta a nuestras técnicas, pero de acuerdo con la teoría, Omega debió encontrarse al comienzo, muy próximo a 1, con un ajuste tan fabuloso como decir que debió estar dentro 10-60 de 1. Lo que es un ajuste impresionante. Pero aún hoy debería estar muy próximo a 1, pues solo ello permitiría explicar lo que experimentalmente es indudable, y es la extraordinaria estructuración de la materia en galaxias, cúmulos y súper-cúmulos, en el espacio, cuya disposición no es al azar como bien saben los astrónomos. Cualquier desviación de 1, por pequeña que fuera en la era inflacionaria (de los 10-43 [s] a los 10-34 [s]) no habría llevado al universo actual. Si inferior a 1, pocas regiones acumularían materia suficiente como para dar alguna estrella. Si mayor que 1, todo colapsaría brutalmente. La más mínima desviación habría condenado al Universo al olvido.
Una vez más, no hay lugar para la casualidad, y a pesar de ello el Universo está condenado a extinguirse inexorablemente. Entonces... ¿Todo para nada? Es lógico, dirán algunos, ya que venimos de la nada. No espere mucho, pronto le dirán que usted tampoco es nada.
Hoy se postula el origen del Universo a partir de una fluctuación cuántica, pero esto requiere leyes, y eso ya es algo.
¿De dónde surgieron, por qué no otras leyes? ¿Puede la nada tener capacidad creadora?... Pero entonces ya es algo. ¿Puede la nada tener necesidad lógica de la existencia? Pero la condición de necesidad lógica, que ya es algo, no obliga a la existencia física.
Semejante aberración del pensamiento científico para la creación ex nihilo del Universo debe apoyarse en una teoría cuántica de la gravedad; pero eso a pesar de los inmensos esfuerzos por hallarla, no existe aún.
Adelantar conclusiones, y muy absurdas, sin suficiente base es desacreditar el método científico, y engañar a los profanos.
Si el Universo fuera auto creador de sí mismo, a partir de la nada, siendo todo lo que existe, debe ser auto consistente, auto contenido y no precisaría nada externo a él para existir. Debería contener la explicación de sí mismo, sin carencias. ¿Tiene esto apoyo científico?
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| Kurt Gödel |
Matemáticos como D. Hilbert, G. Frege y B. Russell intentaron dotar a las matemáticas de un carácter absoluto y totalmente consistente. Pero hacia 1931, el matemático Kurt Gödel publicó un impresionante artículo donde demostraba la imposibilidad del intento de sus colegas, pues las matemáticas ni pueden ser totalmente consistentes ni totalmente completas, siempre se deberán aceptar principios por fe. Y la ciencia expresada en lenguaje matemático nunca estará totalmente concluida, no lo podrá explicar todo. Del teorema de Gödel se deduce lo siguiente:
- En cualquier ciencia, la ausencia de contradicción es indemostrable
- Ninguna ciencia tiene carácter absoluto
- Una teoría del todo que justifique la existencia del Universo y él porque es como es, es imposible
- La ciencia absoluta requiere una jerarquía infinita de sistemas formales de complejidad creciente, sin que ninguno de ellos pueda servir de base a la estructura global
- La ciencia absoluta tendría que ser infinita
- Una teoría de la naturaleza nunca puede ser final
La teoría del Todo está condenada al fracaso por razones de consistencia lógica. Es una quimera. El Universo no puede explicarse a sí mismo; la salida a su contingencia debe buscarse fuera de él, a lo que yo llamo Dios. Él mismo B. Russell decía en 1959: “La espléndida certeza que siempre había esperado encontrar en las matemáticas se perdió en un laberinto desconcertante”
Es curioso que el Universo, que es finito así como sus propiedades, tenga que ser explicado por una ciencia infinita, y eso, que no es posible, testimonia lúcidamente como de constate nuestra mente debe rendirse a la fe (entendida en sentido genérico) la cual nunca será vencida por la razón por cuanto ésta se halla cimentada sobre principios aceptados a priori (por fe).
Si un Universo físico y finito tiene que ser explicado por una ciencia infinita ¿no es obvio que semejante paradoja solo se resuelva si reconocemos que su razón de ser está fuera de él?
También fue B. Russell quien dijo: “Las matemáticas pueden ser definidas como una materia en la cual nunca sabemos de qué estamos hablando ni si es verdad lo que decimos”
En pocas palabras: la ciencia nunca nos proveerá de argumentos, siquiera mínimos, para excluir a Dios de la creación del Universo. Por tanto, no resulta lógico tratar de sustituirlo, y menos por la nada.
Francisco Javier
Otra bibliografía empleada:
INVESTIGACIÓN Y CIENCIA oct. 1994, paginas 73-74
Arrugas en el tiempo de George Smoot
Los científicos y Dios de Antonio F. Rañada
La Biblia





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